"El pasado viernes, en su comparecencia después del consejo de Ministros, la Vicepresidenta utilizó la expresión Ardor guerrero para describir la respuesta que desde el PP se había dado a los problemas con la frontera de Melilla. Tan importante como el tono que utilizó fue la intencionalidad. Un tono lleno de ironía donde la expresión aparecía casi accidentalmente para describir la respuesta que habían supuesto las visitas de Esteban González Pons y José María Aznar. Una intencionalidad clara para que la opinión pública vuelva a identificar las propuestas del PP con el imaginario de las guerras no legítimas y las propuestas del PSOE con el imaginario de una paz civilizada y global.Por lo que sabemos, son pocos los miembros del gobierno que han pasado por la Academia militar de Toledo donde la expresión Ardor guerrero describe las dos primeras palabras que dan título al himno del arma de Infantería. Es muy probable que desconozcan su historia y, sobre todo, que desconozcan el significado que tiene para quienes durante su formación militar han encontrado en él alguno de los valores que han dado sentido a su vida: sacrificio por el bien común, honor, patriotismo y agradecimiento.
Es una pena que para ser concejal, diputado, ministro o consejero autonómico no se exija pasar por la Academia militar de Toledo, al menos el tiempo suficiente para aprenderse este himno y recordar que el agradecimiento debería ser el valor central de toda la clase política. No haría falta que hicieran instrucción militar, tampoco que salieran al campo de maniobras para darse un paseo –mochila incluida- por una cuesta que antes se llamaba de la peseta.
Bastaría que asistieran algunos días a clase y cubrieran lo que hoy llamamos un crédito ECTS para conocer la historia de la Infantería española, el significado del Ardor guerrero y, sobre todo, la posibilidad de esforzarse por el bien común del conjunto de pueblos de España. Ya sé que este tipo de créditos nuevos no son como los antiguos que daban importancia sólo al estudio teórico. Estos créditos han añadido una parte práctica donde se descubre la utilidad de lo aprendido.
Pues bien, si nuestra clase política hiciera al menos un crédito en esa academia tendría la oportunidad de conocer algunas historias de ciudadanos, hoy casi olvidados pero movilizados por esos valores. Valores discutidos y discutibles, pero valores al fin y al cabo con los que trabajar por algo tan intempestivo, contracultural y necesario como el bien común. La parte práctica del crédito podrían desarrollarla en su correspondiente partido para que estas instituciones tan poco democráticas y transparentes sean, al menos, instituciones de generosidad, reconocimiento y gratitud. Entonces, como país, no suspenderíamos y estaríamos satisfechos con la calificación de PA, Progresa Adecuadamente." Podéis ver el artículo completo en:
http://www.lasprovincias.es/v/20100826/opinion/ardor-guerrero-20100826.html


