"El acuerdo al que han llegado PP y PSOE para reformar la Constitución está siendo cuestionado por IU y algunos grupos extraparlamentarios que exigen la realización de un referendum para evitar que el techo de gasto impida, según ellos, completar el estado de bienestar. Para fortalecer la legitimidad de esta pretensión, los partidarios de esta iniciativa han puesto en marcha una exitosa campaña de firmas.Una campaña realizada a través de las redes sociales que ha vuelto a poner de actualidad el poder.
Esta capacidad movilizadora condiciona los debates público de tal manera que la presencia significativa en las redes se convierte en el argumento sofístico privilegiado para conceder legitimidad democrática a una iniciativa social. Parece más democrática una iniciativa avalada por miles de firmas recogidas con las redes sociales que un acuerdo político avalado por una cualificada mayoría parlamentaria.
Asistimos a un tiempo político nuevo donde la democracia deliberativa o de opinión pública, ha sido sustituida por una democracia de twitter, facebook, tuenti, gobayu, etc.. Sin la fuerza de estas redes, Obama no hubiera llegado al poder de la forma mayoritaria en la que llegó, sin el poder de las redes no hubiera triunfado ZP después de los atentados de Marzo de 2004, tampoco se hubiera puesto en marcha el movimiento de indignados del 15M.
Después de las revueltas londinenses de este verano donde las redes sociales han desempeñado un papel determinante la relación entre redes y democracia es paradójica no puede ser romántica o ingenua. Por un lado, la paradoja de la transparencia. Las redes promueven una democracia transparente, donde toda la información puede circular en todas las direcciones, aunque nadie garantiza la fiabilidad.
Por otro lado, la paradoja de la movilización. Sin las redes es imposible movilizar la ciudadanía pero sólo con las redes es imposible gobernar las instituciones. Las redes son herramientas que están al servicio de las convicciones, los valores y las ideas; cuando estas faltan no hay twitteo que valga. La inmediatez, rapidez, simultaneidad, espontaneidad, comodidad y globalidad facilitan la movilización pero no la argumentación.
Por último, la paradoja de la accesibilidad. El hecho de que las nuevas generaciones se hayan alfabetizado en las redes no las hace más sensatas y reflexivas que las anteriores. Si la opinión pública no se puede confundir con la opinión publicada, tampoco la ciudadanía democrática con la ciudadanía enredada. Para evitar la tiranía de las redes deberíamos aplicar la máxima que dice “menos face y más book”." Podéis ver el artículo completo en: http://www.lasprovincias.es/v/20110829/opinion/tirania-redes-sociales-20110829.html



