domingo, 28 de marzo de 2021

Hambre de piel

    "Junto al hambre de pan, el hambre de piel es una de las necesidades básicas de la vida humana. Aunque no aparece como tal en la pirámide de las necesidades de Maslow ni se contempla entre los bienes primarios de Rawls, los besos, las caricias, los abrazos y el contacto físico son un alimento emocional tan valioso como los nutrientes del pan. Aparece junto a las necesidades básicas de afecto y seguridad que, desde la infancia, garantizan una personalidad madura. Ahora que se nos prohíbe legalmente el contacto físico y nos obligan a mantener las distancias, descubrimos el valor emocional de unos gestos, expresiones y hábitos que antes de la pandemia apenas si les concedíamos valor. 

    Tanto el hambre de pan como el hambre de piel terminan siendo problemas de cultura emocional pública. Aunque el primero nos parece más evidente porque percibimos claramente el estado de necesidad, el segundo cada vez se hace más visible cuando analizamos el impacto emocional del distanciamiento. La falta de relaciones, la obsesión compulsiva por la separación y la acumulación consecutiva de renuncias emocionales está afectando seriamente a la salud mental. Aunque aún no tengamos datos precisos, los educadores tenemos que estar preparados ante el impacto emocional que el hambre de piel está ocasionando en generaciones que saldrán neuronalmente tocadas. Y también estar atentos al modo en el que este hambre de piel se ha gestionado en instituciones públicas como colegios, hospitales, cárceles y residencias. Los niños y los (pocos) ancianos que queden serán más tocados. Recordemos que algunas residencias han habilitado “salas de abrazos” para demostrar a los usuarios que la distancia no es el abandono. Y recordemos que, en estos espacios públicos, el acompañamiento y la escucha han sido realizados por algunos profesionales que, mirando para otro lado, han querido humanizar normativas administrativas absurdas que impedían contactos, despedidas y duelos. 

    Hay autoridades sociales y sanitarias despiadadas que se conforman con la elaboración de protocolos o recomendaciones “formales” e incoherentes para garantizar cierta justicia administrativa descarnada y cierta autonomía, entendida como independencia o separación. La pandemia nos ha recordado que la distancia no incrementa la autonomía, la seguridad o el bienestar emocional, que los protocolos de distanciamiento mal aplicados atentan contra el principio de beneficencia y que categorías como la vulnerabilidad, la interdependencia y la solidaridad son básicas para cumplir con el principio de “no hacer daño”. En la aplicación de los cuidados a las políticas públicas, resulta paradójico comprobar cómo el “escudo social” de las nuevas políticas gobernantes utilizan modelos individualistas basados en la atomización, la separación y desvinculación." Podéis ver el artículo completo en Las provincias, 27 de marzo de 2021

domingo, 21 de marzo de 2021

Librar la batalla cultural


    "Durante este mes de marzo, hemos organizado desde la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria un seminario de estudio que lleva por título: ‘¿Librar la batalla cultural? De la cultura pensada a la cultura vivida’. Lo realizamos los lunes por la tarde, de 7 a 9, a través de internet y tiene como finalidad analizar el papel de las tradiciones culturales en la agenda política. El tema de la ‘batalla cultural’ no es nuevo, apareció hace unas décadas en el debate norteamericano para reivindicar la importancia de los valores del republicanismo clásico y la ilustración (libertad, igualdad, fraternidad) frente a las derivas identitarias, deconstructivas y ‘sesentayochistas’ en las que había caído la izquierda tradicional. Embriagada por las políticas de la diferencia, la disolución de las identidades y la ruptura con las tradiciones, la política se redujo a la gestión económica y la gestión cultural se abandonó en manos el emotivismo moral. 


     En el contexto europeo, el debate se remonta al compromiso de los intelectuales en la política, descrito recientemente por Roman Polanski en la película ‘El oficial y el espía’ (2019), donde se describe el proceso que sufrió a finales del siglo XIX el oficial Dreyfus y el compromiso público de algunos intelectuales como E. Zola. De hecho, el artículo de Zola donde defendía la inocencia del oficial ante la acusación falsa llevaba por título ‘J´ accuse’. Un compromiso donde un intelectual comunista como Gramsci dejó clara la importancia de la “hegemonía cultural” en cualquier proceso de transformación social. Sin olvidar, entre nosotros, el famoso II Congreso de escritores en defensa de la República que se celebró en 1937 en Valencia. 

     El tema ha cobrado actualidad cuando comprobamos que el socialismo español ha vuelto a la cultura del enfrentamiento y olvidado el consenso cultural de la constitución de 1978. La batalla cultural no es una legítima controversia de ideas sino el reconocimiento de que hay un relato homogéneo y hegemónico donde la única cultura plausible y válida es la producida por una izquierda constitucionalmente desmemoriada, aliada con el nacionalismo soberanista y abonada a las fragmentaciones identitarias. Como si esta izquierda jugara siempre con ventaja por ser ella la que, manipulando el lenguaje, estableciera el marco mental con el que administrar los asuntos públicos. Como afirmó Cayetana Álvarez de Toledo cuando participó en el seminario: “el centro y la moderación lo definen el nacionalismo y la izquierda. Cuanto mejor tratas a la izquierda y el nacionalismo, más centrista y moderado te llaman”. En este contexto cultural, quienes no comulgan con esta izquierda tienen que pedir perdón por existir y gestionar culpas heredadas como si fueran los culpables del franquismo o la muerte de Manolete. En términos de esta misma analista, es necesario trabajar por el reagrupamiento de fuerzas que promuevan una sociedad de libres e iguales para romper contra este ´tablero inclinado’ y participar sin complejos en la vida pública donde promover lo que llama “el espacio español de la razón”. Podéis ver el artículo completo en:
https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/librar-batalla-cultural-20210320004215-ntvo.html

martes, 16 de marzo de 2021

Librar la batalla cultural, conversación con Cayetana Alvarez de Toledo

Intervención de Cayetana Álvarez de Toledo en la sesión del día 15 de marzo de 2021:

https://youtu.be/WYU-2_zhLgU

domingo, 14 de marzo de 2021

La margarita de Toni Cantó

"Toni Cantó está desojando la margarita para dar la batalla dentro de Ciudadanos y liderar la respuesta institucional a Inés Arrimadas. El desgaste que el partido ha tenido durante los últimos meses, los malos resultados electorales en Cataluña y el consentimiento explícito a las sucesivas trampas que desde el PSOE se le han ido tendiendo, han contribuido al desgaste de Arrimadas como presidenta. La celada de manual que desde Moncloa se le ha tendido, para convertirse en la muleta del centro izquierda con la que Sánchez practique la geometría variable que le permita sacar a delante sus proyectos, deja muy mermada su autoridad. Algo que no ha sucedido con Toni Cantó, quien en poco más de dos meses se ha convertido en una figura central de la política valenciana. 


    Esta autoridad orgánica que Arrimadas ha perdido, la está ganando Cantó. En lugar de realizar declaraciones precipitadas, ha optado por la prudencia y se ha limitado a recordarnos aquello de ‘cuerpo a tierra que vienen los nuestros’. A la acción de Arrimadas en Murcia no ha respondido reactivamente, se ha limitado a comentar que, como gran parte de la ejecutiva, no era conocedor de la decisión y por ello pedía una reunión urgente. Conoce las consecuencias que el terremoto murciano puede ocasionar para la estabilidad de muchos ayuntamientos de Alicante, donde las alianzas son frágiles. También conoce que su autoridad política ya no se limita a las huestes de su pequeño partido. La sociedad civil ha visto en él, durante los últimos meses, una oposición contundente, implacable y necesaria al tripartito de PSOE, Compromis y Podemos. 

    En Valencia no tiene que deshojar la margarita porque sabe que si hoy hubiera elecciones tendría probabilidades de gobernar. Sabe que su valor ha crecido, no sólo en términos de popularidad social, sino en términos de credibilidad parlamentaria y autoridad moral. Está deshojando la margarita para intentar reflotar el proyecto de Ciudadanos como partido. Frenado por la jugada de Ayuso y el malestar de algunos cuadros, tiene la oportunidad de aprovechar el favorable viento de Levante. Puede afrontar el frágil liderazgo de Arrimadas e inyectar ánimo en unas tropas desanimadas. En su deliberación, no sólo pesa el apoyo que le puedan dar otros compañeros de la ejecutiva. Hay dos importantes convicciones, cada vez más arraigadas en su proyecto. Primera, el peso de su vocación de servicio en el conjunto de su trayectoria personal. Sabe que las siglas deben estar al servicio de los proyectos y no al revés. Segunda, la deuda con las expectativas despertadas entre la sociedad civil y una ciudadanía aborregádamente empobrecida, gentes que levantan la persiana cada mañana y se perciben acosadas por prácticas de tribalismo, sectarismo y mediocridad." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/margarita-toni-canto-20210313010602-ntvo.html

miércoles, 10 de marzo de 2021

Pequeña esperanza en tiempos de pandemia

https://eldebatedehoy.es/noticia/sociedad/10/03/2021/esperanza-en-tiempos-de-pandemia/


martes, 9 de marzo de 2021

Librar la batalla cultural

Enlace a la intervención del lunes 1 de marzo
¿Librar la batalla cultural? 
De la cultura pensada a la cultura vivida:


https://youtu.be/wiIESKBrktU

domingo, 7 de marzo de 2021

Eutanasia y liberalismo

    "Dentro de unos días el Senado aprobará la ley de eutanasia. Mientras la sociedad gestiona el duelo de una generación perdida con más de 100.000 muertos y los sanitarios se recuperan de jornadas estresantes, sus señorías aprobarán una ley que, por primera vez, introduce la eutanasia como ‘derecho individual’. La ley reconoce que no basta despenalizar algunas conductas tipificadas como el auxilio al suicidio o la cooperación activa para causar la muerte en contexto sanitario de sufrimiento grave. Se presenta como respuesta a una demanda social artificial y la justifican para “respetar la autonomía y la voluntad de poner fin a la vida”. Se olvidan de que quienes piden morir, lo que de verdad quieren es “vivir de otra manera”. 

    Además de esta paradoja y contradicción constitutiva, que ya ha sido señalada por los constitucionalistas, la ley reglamenta este supuesto ‘nuevo derecho’. Con ello introduce más papeles, plazos, recursos y órganos administrativos en unas prácticas sanitarias que necesitan menos burocracia y más recursos, más profesionales, más bioética y más responsabilidad en paliativos de calidad. Aún no sabemos cómo se terminará regulando la objeción de conciencia y el funcionamiento de estos órganos. A medio plazo se fractura el ‘pacto de cuidados’ o confianza de la profesión médica, también será difícil evitar la ‘pendiente resbaladiza’ a la que nos abocará una casuística que la ley no puede contemplar. No tiene memoria de impacto, ni se plantea obligación alguna de rendir cuentas al aplicarse en hospitales, domicilios o residencias. 

    En este contexto, un partido como ‘Ciudadanos’, además de votar a favor de la ley y mostrarse orgulloso de colaborar a lo que llaman el ‘consenso y ampliación de derechos’, lamenta que VOX y el PP se queden fuera de cierto tsunami liberal que quieren liderar. Los naranja se equivocan, han tenido una ‘borrachera de liberalismo’ y consideran su posición como ‘hito histórico’, ‘avance de suma importancia en la igualdad y el progreso’. Dicen condicionar su apoyo a una posterior ley de cuidados paliativos en esta legislatura y presumen que este texto no es el que presentó la izquierda, sacando así brillo a su centrismo, equidistancia y transversalidad. El liberalismo serio no se puede confundir con el atomismo, el individualismo, el caprichismo de gustos ocasionales o el propietarismo de la voluntad. Se nutre de una ética de la autonomía solidaria y no se limita al formalismo administrativo, busca la excelencia y la virtud mediante el fortalecimiento comunitario de una corporalidad biológicamente frágil. No incentiva una cultura de la desvinculación, sino de la confianza. No incentiva la simplificación en la deliberación moral, promueve el principio de precaución y prudencia ante decisiones que son irreversibles." 
Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/comunitat/opinion/eutanasia-liberalismo-20210306012102-ntvo.html

Aspectos éticos de la Eutanasia