domingo, 13 de julio de 2025

Frenar la corrupción sin ejemplaridad

"El presidente Sánchez ha trasladado al Congreso un ‘Plan estatal’ con 15 medidas para frenar la corrupción. Lo hizo con la intención de frenar el descrédito y desmoralización del partido, del gobierno y de su figura personal. Prometió a socios y partido que tomaría medidas contra una corrupción que, además de situar la imagen de España por los suelos, está causando una desfiguración de todo el escenario político, empezando por los actores de la representación. Observen que los nacionalistas no han puesto ninguna pega al plan por el hecho de ser ‘estatal’, como sí lo hubieran hecho si, en lugar de ir destinado al maquillaje de la situación, hubiera sido destinado al reparto de inmigrantes, la lucha contra la pobreza o el absentismo escolar. 


 Hay serias dudas de que el plan sea oportuno y creíble. No podemos abstraer el plan del sectario personaje que lo presenta y de las malas prácticas de su trayectoria existencial. Es probable que se lo apoye el congreso y le aplaudan sus socios, pero la sociedad, los profesionales de la justicia, los técnicos de la administración, los funcionarios en general y hasta el ciudadano más sencillo conceden poco crédito al personaje. Saben que carece de autoridad y es consciente de ello, razón por la cual se ampara, ahora, en el Departamento anticorrupción de la OCDE y lo que ha llamado ‘contactos con la sociedad civil’. Huye hacia delante, no tiene quien le ampare y por ello acude a otras instituciones que le den una autoridad de la que carece, ¿desde cuándo le ha interesado la verdad?,¿desde cuándo le ha importado la sociedad civil?,¿desde cuándo ha obedecido a una fiscalía o expertos que no fueran nombrados por él? 

 Además de esta falta de autoridad de quien lo propone, el plan está condenado al fracaso por dos razones. Primera porque supone la creación de entidades administrativas politizadas, complejas y transversales, cuyos responsables no serán elegidos por razones de mérito y capacidad. Podemos fijarnos en la Agencia de Integridad Pública, el engorde de personal para la Oficina para Gestión de Activos, la realización de estudios demoscópicos y la sospechosa multiplicación de campañas publicitarias para la concienciación. Podemos fijarnos en los dudosos cambios de la ley de enjuiciamiento criminal que se proponen o lo bien que suena la expresión ‘optimizar la coordinación’. Y segunda porque no hay el mínimo atisbo de ejemplaridad en sus prácticas y las 15 medidas. No faltan controles, no faltan instituciones ni leyes, sí sobran mentiras, abuso de poder, arrogancia, orgullo incívico e hipocresía moral." Podéis ver el artículo completo en: https://www.lasprovincias.es/opinion/agustin-domingo-moratalla-frenar-corrupcion-ejemplaridad-20250712233823-nt.html

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